Disclaimer:

Los personajes, trama y detalles originales de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, Shūeisha y Shūkan Shōnen Jump (manga), Hayato Date, Pierrot y TV Tokyo (anime).

Dedicatorias:

Fic para el SasuKarin Week 2020 del grupo SasuKarin Month.

Tema: Noche Buena / Muérdago / Santa Claus


Adviento

Parecería que nada de lo que hiciera podría devolverse la sensación de ser digno de vivir, de estar libre, de tener la expectativa de un futuro. Pero una sucesión de pequeos momentos, en el transcurso de una semana, bien podría ser lo necesario para aceptar la redención.


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Primera Noche

Suigetsu estaba borracho.

Sasuke no lo había visto beber tanto, y habían llegado hacía poco más de una hora, pero tampoco le quedaba duda alguna de eso, porque nunca lo había visto llevarse bien con Karin. Quizás era algún síntoma de hipotermia. No había dejado de nevar desde hacía unos días y la amenaza de una feroz tormenta era la única razón por la que habían aceptado unirse a esa fiesta en la única aldea sealada en el mapa.

Contra todo pronóstico, los dos estaban riendo como tontos mientras Jūgo sostenía un plato con bocadillos, y les acompaaban dos mujeres de la aldea, luciendo sus atuendos rojo y verde. Aparentemente, Jūgo también se estaba riendo, pero él siempre había sido más mesurado en sus ademanes. Karin movía la cabeza de un lado a otro y Suigetsu parecía insistir, sealando algo sobre de ellos.

La casa pertenecía a un eminente terrateniente que la había puesto a disposición de todos, con un techo temporal pero bien asegurado cubriendo un enorme patio en el que habían dispuesto una variedad de puestos de comida y bebida en torno a un inmenso árbol que, a su vez, hacía de poste para la techumbre.

Campanas doradas con lazos rojos, guirnaldas, flores rojas, estrellas y luces conformaban una decoración que le pareció excesivamente saturada.

Según les habían explicado, se trataba de la primera de una serie de celebraciones en honor al fin de ao, que empezaba con esa, que llamaban Noche Buena, y terminaba precisamente el día de Ao Nuevo, o Noche nueva, como le llamaban.

Sin ningún tipo de reparo, ni disposición para aceptar una negativa, los hicieron pasar, les asignaron una habitación en la casa y les hicieron pasar al patio, ofreciéndoles cualquier cantidad de cosas.

l no quería quedarse, era demasiado incómodo, pero sus compaeros parecían más desesperados por tener contacto humano, luego de haber pasado casi un mes en el bosque, o bien, solo les apetecía comer y beber decentemente, además de dormir cómodamente. Por eso, ellos si habían salido mientras que él había decidido quedarse en el balcón, mirándolos desde las sombras.

De pronto, lo imposible sucedió, y Karin se inclinó al frente dándole un beso en los labios a Suigetsu.

Jūgo se quedó con el bocado en la mano y la boca abierta, pero las mujeres aplaudieron y se marcharon con la misma animosidad de todos. Suigetsu empezó a reírse, pero Karin, completamente roja le dio un golpe en el brazo, aunque sin la enérgica muestra de mal humor con la que usualmente lo hacía, tanto que el chico ni siquiera se molestó en convertirse en agua como usualmente hacía.

Se sintió realmente molesto, y una oleada de un sentimiento que había aprendido a reconocer como frustración, le hacía querer moverse del sitio en donde estaba y hacer algo, no solo aparentar ser un mueble.

—Es por el ramillete de muérdago.

Sasuke desvió la mirada. Se trataba de un hombre mayor, con una larga barba blanca, vestido con una túnica roja con ribetes blancos afelpados en los puos, el cuello y el borde. También llevaba consigo un enorme saco.

—El qué?

—El motivo por el que lo besó. Es una tradición. Quienes se encuentren bajo uno de esos, deben besarse para tener suerte en el amor en el ao venidero. Pero si te molesta, solo tienes que decírselo, es lo que hace que las parejas funcionen.

Sasuke resopló.

—No tiene nada que ver con eso —respondió hoscamente.

—No? —preguntó el hombre, sin haberse sentido ofendido —. Por qué no bajas? Toda la gente es muy buena, especialmente en estas fechas, y con más razón después de la guerra.

Instintivamente, Sasuke desvió la mirada, y entonces el hombre reparó en la forma en la que le quedaba la capa de viaje e intuyó que la caída de la tela se debía a que le faltaba el brazo completo.

—Perder algo, o a alguien es devastador —le dijo —. Pero perderse a uno mismo, es infinitamente peor.

Sasuke no quiso responder.

—Toma —le dijo el hombre tendiéndole un paquete verde con lazo rojo brillante —. Hay para todos.

No lo aceptó al momento, pero el viejo se las arregló para ponérselo en la mano y seguir su camino hacia la fiesta, donde apenas se percataron de su llegada, fue recibido con entusiasmo, especialmente los nios. Lo vio sacar más regalos envueltos con llamativos colores que repartió a los presentes.

Karin se acercó dando chillidos.

—Mira! —exclamó, mostrándole su regalo, que era blanco con lazo dorado —Oh! También te dio!

Sasuke resopló, y no intentó detenerla cuando le quitó su envoltorio para abrirlo.

—Es un gorro —le dijo, poniéndose en puntas de pie para colocárselo y enseguida abrió el suyo, encontrándose con una paoleta que le dio cierta emoción por ser de un tono lavanda con pequeas estrellas blancas.

Inmediatamente se la anudó en el cuello.

—Pasa algo? —le preguntó, dándose cuenta de que mantenía el semblante sombrío, mirando hacia la fiesta.

Tampoco era como si tuviese una amplia gama de expresiones, pero había aprendido a reconocer buena parte de lo que pensaba y sentía con solo prestar atención. Y esa noche en particular se le notaba triste, más que simplemente amargado.

—Alguna vez has sentido envidia?

Karin se quedó perpleja.

—Envidia?

Se acercó, para tratar de distinguir a qué de todo le estaba poniendo atención, y por muy extrao que pareciera, sin duda estaba viendo al escandaloso de Suigetsu.

—Es una broma, verdad? Suigetsu?

El silencio le provocó una sensación aterradora; realmente hablaba en serio.

—Asesinaron a su familia, como a la mía. Su hermano, al que tanto admiraba como yo a Itachi, fue usado por su aldea y desechado como basura. Orochimaru lo atrajo y le hizo cosas que solo a su retorcida mente se le pudieron ocurrir. Mientras a mí me entrenaba, a él los hacía pedazos una y otra vez para forzar el cambio de densidad de su cuerpo cada vez más rápido.

Karin no dijo nada. Nunca hablaban de eso, de cómo o por qué acabaron en la guarida de la serpiente. Ni siquiera de lo que se habían convertido luego de eso. Pero no significaba que no lo supieran. Orochimaru estaba muy orgulloso de todos ellos y no tenía reparos para hablar, explicarlos, decir en voz alta los planes que tenía para cada uno.

—Y, sin embargo, está ahí. Puede encajar en cualquier sitio como si nada de eso hubiese pasado.

—No es porque lo haya olvidado —susurró, acercándose un poco más, pero sin animarse a abrazarlo —. Nadie podría. Pero… es su manera de lidiar con todo, supongo. Todos tenemos una.

—Cómo lo haces tú?

Karin se encogió de hombros.

—Yo me hice de un propósito.

Sasuke la miró. Aún tenía en los pómulos las quemaduras del frío que se había hecho los días pasados por no tener cómo cubrirse bien de la ventisca, y le hacía parecer perpetuamente sonrojada.

—Quiero cumplir con una tarea, de corazón a corazón.

—Se puede saber qué?

—No —respondió, desviando la mirada —, porque haría más difícil cumplirla.

Karin respingó al escuchar algo como una risa, lo más aproximado que Sasuke tenía a una risa honesta y tranquila y no pudo evitar el sonreír de vuelta.

Armándose de valor, lo tomó de la mano y lo jaló hacia el patio.

—Oye, se supone que este viaje es para que puedas conectar de nuevo con el mundo, así que no vale esconderse!

Sasuke intentó resistirse, pero, aunque tenía la fuerza y la habilidad para soltarse de su agarre, al final no lo hizo.

—Prueba el ponche! —le dijo —Y los bocadillos de lomo de cerdo! Eso si Jūgo dejó alguno, aunque creo que aún no sabe de qué son.

Su risa se unió al del resto de las personas, y aunque no se veía capaz de hacer lo mismo, le bastaba con saber que, al menos esas personas a las que había arrastrado a su locura, podían volver a sonreír.


Comentarios y aclaraciones:

Se supone que solo deba escoger un tema, pero me pareció que podía unir los tres en una secuencia razonable. Lo mismo para el resto de la semana, así que, en lugar de una semana de historias individuales, tomé la loca de cisión de hacer un fic que dure una semana.

Abrí una fanpage de Facebook: El moleskine de Kusubana.

Síganla! Tendré material adicional y algunas noticias sobre el provenir de esta y otras historias.

Y más que nada, quiero desearles Felices fiestas!

Este ao logré alcanzar el centenar de historias publicadas y nada de esto tendría sentido sin ustedes los lectores.

Mis mejores deseos para todos! Especialmente en estos tiempos tan difíciles, espero poder cooperar en algo, aunque sea un minúsculo aporte para hacer más llevadero el asunto

Gracias por leer!