"Yo, Marinette Dupain-cheng, renuncio a la caja de los Miraculous y elijo a Adrien Agreste como el nuevo guardián" Allí estaba Chat Noir, como congelado en el lugar viendo cómo la chica que siempre había amado, a punto de ser derrotada por un implacable villano, depositaba toda su confianza sobre sus hombros. El problema es que, renunciando a su Miraculous, Marinette también renunciaba a sus recuerdos de todas las aventuras que habían vivido... Y a él mismo. El joven rubio se encargó del akuma, usó su cataclismo y salvó el día sin tener que recurrir al poder de la creación. Después regresó corriendo a donde había dejado a su lady, que yacía inconsciente sobre el suelo. Adrien se llenó de pánico (?Y si nunca despierta, igual que mamá?) Se preguntó en su angustia. Conforme transcurría el tiempo, más desesperado se sentía el joven. Después de todo lo que habían vivido, después de tanto tiempo soportando el rechazo de su compa?era en el plano romántico, tragándose sus palabras, sonriendo y procurando hacerla reír, preguntándose si algún día podría enamorarla y... Y esa noche bajo la lluvia, cuando Marinette por fin le confesó a Adrien que estaba enamorada de él, que llevaba a?os así y él decidió aceptar sus dulces palabras y sus conmovedores sentimientos. Se olvidaría de Ladybug... Y entonces, poco tiempo después descubrió que, en realidad, había sido ella todo el tiempo. Marinette, su buena amiga, la que se sentaba detrás de él en la escuela.

La azabache se removió, murmurando algo ininteligible, todavía inconsciente. Adrien velaba por ella y aunque era todo un felino, era tan fiel y leal como un perro a su amo. Le acarició el cabello, que caía suelto sobre su regazo. Le había deshecho las coletas y quitado los zapatos, quería que estuviera lo más cómoda posible. Tenía miedo. Siguió recordando.

En cuanto descubrió toda la verdad y el muro que los separaba cayó derrumbado empezaron a salir. Recordó su desastrosa pero divertida primera cita, los dos estaban tan nerviosos y tan felices a la vez. Sonrió con nostalgia.

-Por favor, despierta, mi lady. Te necesito- Le rogó a Marinette y también al cielo.

La besó en la frente y recordó su primer beso, allí en el balcón de la casita de Marinette, él iba como Chat Noir, ambos estaban tristes por tener que mentirle a todo el mundo, pero entonces se miraron a los ojos, "Pero nos tenemos el uno al otro" Dijeron al unísono y sus labios se encontraron con timidez bajo miles de estrellas. Fue perfecto. No tenía palabras para describir ese momento.

-Marinette, si no despiertas yo... Me muero- Afirmó, en un tono agónico y siguió esperando. Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas cuando por fin ella abrió los suyos y lo miró con la incomprensión reflejada en la expresión de su rostro. Adrien tomó aire, sabía que ese momento llegaría desde el día en que el Maestro Fu nombró a Ladybug guardiana, creyó que estaba listo... Pero se equivocaba.

-Hola?- Los ojos de una asustada Marinette enfocaron al muchacho que la miraba con profunda tristeza, desde arriba. Ella estaba acostada sobre el regazo de él! ?Qué vergüenza! Se incorporó bruscamente. Se puso de pie.

-Hola...- Por una vez, el ingenioso y ocurrente Chat Noir no sabía qué decir. No sabía qué hacer. Estaba como congelado y sólo quería encerrarse en su habitación y llorar. Había perdido a su lady, a su amor.

-Tú eh, ?Vienes de una fiesta de disfraces?- El chico vestido de gato suspiró.

-No, yo... Soy un, un súper héroe- Intentó sonreír, pero dolía. (Yo no pedí ser el guardián, yo no pedí esto. Yo sólo quiero a mi lady, quiero a mi novia, mi mejor amiga, a la otra mitad de mi alma de vuelta) El pensamiento hizo que las lágrimas ba?aran sus mejillas.

Súbitamente, sin embargo, Marinette lo miró con los ojos brillantes. Su corazón empezó a latir más rápido. Todo su ser había recordado una sola palabra, y se dijo a sí misma que era sumamente importante. ?Pero claro que era importante! Por un momento, se había olvidado de su novio, de su nombre, pero algo en los ojos verdes detrás de un extra?o antifaz negro la ayudó a recordar.

-?Has visto a Adrien?- Había algo en su voz, en su mirada. Algo ahelante y casi desesperado, y es que a Marinette le parecía horrible haberse olvidado de su chico, como si no pudiera recordar su rostro o la calidez de su sonrisa. Era extra?o. Quería verlo, urgentemente. Comprobar que seguía allí con ella, que de verdad era suyo. Que no había sido un sue?o.

-Tú...?Lo conoces?- Preguntó Chat Noir. El joven sintió como si el corazón se le fuera a salir del pecho. Ella asintió enfáticamente.

-?Conocerlo? Lo amo con todo mi ser- Afirmó y se puso tan roja como una cereza, al igual que él detrás de la máscara. (Ella... Ella me recuerda, pero ??Cómo es posible?!)

-?Oh, cielos! Lo siento, no sé porqué dije eso. Cambiemos de tema, ?Eres actor?-

-?Actor?- El chico la miró patidifuso.

-Interpretas a un súper héroe, ?No?

-Oye, Marinette, escúchame. Esto sonará extra?o pero ?Qué es lo que recuerdas?-

-?Lo que recuerdo?

-?A tus amigos, familia, escuela?-

-Eh, no debería hablar mucho sobre mí con un extra?o, pero no siento que haya olvidado nada importante. No tengo amnesia ni nada por el estilo, creo que me desmayé en algún momento... ?Tú me encontraste? ?Por eso estaba sobre tu, eh, tu regazo?-

(Nada importante... Sólo tú y yo. Ladybug y Chat Noir, todas nuestras aventuras... Hasta siempre, mi lady. Parece que el destino me dejó conservarte, después de todo... pero olvidaste una parte de mí) Pensó él, melancólico.

-?Sabes qué? No importa. Yo eh, tengo que irme. Fue un placer conocerte, Marinette- Chat Noir se alejó de allí, deshizo su transformación y, ya como él mismo, corrió hasta la chica. La azabache, que estaba hablando con una preocupada Sabine porque aún no había llegado a casa para la cena, dejó caer su celular al ver al joven rubio.

-Adrieen- Lo rodeó con los brazos y sonrió como un ni?o en Navidad. Como antes, como siempre.

-?Dónde estabas, amor? Había un chico raro, vestido de gato y me asusté...- Su novio se limpió disimuladamente las lágrimas, pero estaba profundamente aliviado. Marinette lo recordaba, aún lo amaba ?Y él? ?l siempre la amaría, siempre recordaría a su lady, aunque nunca volviera a serlo. Aunque ella se había olvidado de su gatito tonto.