Se despertó jadeando y con el corazón acelerado. Había tenido una pesadilla otra vez. Desde su enfrentamiento con el charro negro era muy común tener ese tipo de malos sue?os.

A veces se sienten muy reales. Tanto, que temía que al abrir los ojos, iba a encontrarse en aquella hacienda maldita hogar del malvado ente. Esta vez, lo único que vio fueron paredes de madera y algunas nubes en la ventana.

Claro, se encontraba en su habitación del barco flotante. Nada más, y no había peligro alguno.

—?Estás bien, Leo?

La voz de Kubo, aún adormilada, y con un tono de preocupación, terminó de traerlo a la realidad. ?l realmente era como un ancla que lo ayudaba a no derivar hacia la locura.

—Creo que si, fue solo una pesadilla.

Se giró para encarar al japonés. Kubo tenía el cabello suelto y no estaba usando su parche. A Leo le gustaba saber que el otro tenía la confianza de ser vulnerable con él.

—Podemos hablar de eso sí quieres.

Leo suspiró. Hablar de aquel tema le causaba malestar. Aunque en el fondo, sabía que lo único que el otro muchacho buscaba era reconfortarlo.

—Fue lo mismo de siempre… No puedo vender al Charro,y termino convertido en él. Pero lo peor es que me gusta, me gusta la sensación de poder.

Se cortó, de continuar hablando iba a comenzar a llorar. No tenía la energía para hacerlo, solo quería volver a dormir. Kubo le tomó la mano y se la acercó a la boca. Lo besó, suave, en los nudillos.

—Pero eso no pasó, Leonardo. Tu cabeza quiere hacerte dudar, pero tu corazón es demasiado puro. ?l nunca hubiera podido vencerte.

Kubo había pronunciado esas palabras con toda la dulzura del mundo, creyendo en ellas de verdad. Lágrimas, por lo conmovido que estaba, comenzaron a rodar por las mejillas de Leo.

—Me pregunto qué habré hecho para merecerte, mi bello príncipe.

Rodeó el delgado cuerpo de Kubo y lo atrajo hacia el suyo. Aun se sentía un poco zozobrado por el mal sue?o. La presencia del nipón, tan real, lo ayudaba a calmarse un poco. estaba agradecido de tenerlo en su vida.

—Nada… Me refiero a que no debes esforzarte por ser amado.—Le tomó la cara entre las manos.—Amarte es muy fácil.

Ya no resistió más. Enredó las manos en el sedoso cabello negro del oltro y se inclinó para besarlo. Sus labios se movían lento, y con una cierta torpeza debido al sue?o que aún ambos tenían. Estaba lleno de una intimidad especial. De cualquier forma, era uno de los mejores que habían compartido.

—?Sabes? El que tu cara sea tan atractiva también ayuda mucho. Eres irresistible.—dijo Kubo, una vez que se separaron.

Leo, aprovechando la posición de sus manos, le dió un peque?o jalón a su cabello. Suficiente para que levantara la cabeza, pero sin lastimarlo. Kubo se rió. En la oscuridad de la noche, el sonido tenía una mayor magia.

—Pero hablando en serio, soy feliz de estar a tu lado. La idea de quedarme y envejecer a tu lado me llena de emoción.

—Kubo, ?Estas diciendo que me amarás incluso cuando sea tan viejo como Fray Godofredo?

—Dudo que llegues a alcanzarlo—Leo se carcajeo ante eso.—Pero si, te seguiría amando igual en ese caso.

—Y yo a ti, Kubo… Nada en éste, o en otros mundos, podría cambiar lo que siento por ti. Te lo juro.

Esta vez, fue Kubo quien se lanzó a besarlo. Leonardo se derritió ante las suaves caricias que le eran brindadas con tanto amor. Las pesadillas y la oscuridad no eran tan difíciles de llevar si Kubo lo acompa?aba.


?Hola!

Literalmente, llevo casi tres a?os sin escribir de estos dos. Hay muchos motivos, que no interesan, pero aquí estoy de nuevo.

Me gustó escribir esto, extra?é a estos dos ni?os. Es parte del flufftober, y los prompts eran Envejecer juntos, promesas y beso adormilado

Muchas gracias por leer~

Ciao!