Epilogo

"AMOLAD no me pertenece, es propiedad de The Snipster"


NA Dios mío, ahora si traigo el final de esto, me pidieron por mensaje un bono del tiempo en que eran socios Ithiel, Nick y Tomás, debo decir que lo pensare, por lo pronto les tengo el final de esta novela mexicana

"En la nota del día, el conocido traficante Nicholas I. Mcordie mejor conocido por su alias Nim, falleció a consecuencia de un disparo de bala. Según nos informa nuestras fuentes policiales, el criminal sitio la mansión del empresario Ithiel Ethaniel matando a todo el "personal a cargo de esta, veinte personas fallecidas y una parte de la banda del capo conocida como los tizones son hasta ahora el conteo de los daos en Sudáfrica". La conductora de Noticias anunciaba el acontecimiento que sacudió a la población de Johannesburgo.

La noticia de la muerte de Nicholas fue portada nivel internacional, la forma en que fue asesinado por dos de sus ex socios acaparo la prensa por varias semanas, Ithiel fue encarcelado, y Tomás llevó al hospital por el disparo de bala que tenía en el pecho , este no era de gravedad, pero necesitaba atención médica.

Las especulaciones por el dinero que poseía el rubio fueron foco rojo por parte de los investigadores que intentaban dar un trato por debajo de la mesa, debido a que esta poseía muchos amigos poderosos. La Interpol había tomado el caso dado que Nim era un mafioso muy buscado, apresando a Ithiel en una casa de seguridad en Sudáfrica los agentes lo tenía privado de su libertad y sin comunicación.

- Seor Ithiel Ethaniel - murmuro uno de los agentes de la Interpol, el rubio lucia demacrado, estaba preocupado por Tomás del cual desconocía su estado— encontramos huellas de su compaero en el arma, la prensa esta sobre nosotros, solo tiene que inculparlo y estará libre

No - contesto con determinación - Yo fui el culpable de todo.

- Seor, lo que le ofrece es una cuartada perfecta, el culpable de la muerte de Nim fue su acompaante, cuando usted lo degolló, Nicholas ya estaba muerto.

- Solo pido que mi asistente y hermano pueden visitarme, y protección en la cárcel - murmuro con superioridad - Deben de soltar a Tomás una vez que este fuera del hospital.

El agente dio un suspiro cansado, el rubio había cooperado, pero no quería aceptar la culpa del hombre que estaba herido, los agentes de criminalística encontraron las huellas del suizo por toda la escena, pero la terquedad del millonario lo estaba cansado.

- Está cometiendo desacato— le susurro el agente - sea inteligente, y libérese de esto.

- Es todo por mi parte, buen día agente - murmuro Ithiel.

Uno de los policías se llevó al rubio a la prisión preventiva, el juicio se dio lugar dentro de los quince días, las opiniones de la sociedad dividida, y sobre todo, la libertad de un hombre era lo que tenía en el juego.

A kilómetros de ahí Leo observaba las noticias a un lado de Aeva, ambos tomados de la mano casi accidentes un colapso al ver que Ithiel y Tomás encabezaban los titulares de las notas rojas internacionales, Nicholas estaba muerto, pero a costa de la libertad de su benefactor .

- Qué piensa William sobre esto? - Asumido Des a Leo, los días de convivencia en Sudáfrica había logrado una pequea amistad con el inglés, Madd desconocía el estado de su hermano, una noticia así podría desatar un cuadro de esquizofrenia.

- Que va a pensar Des, pues desafía a uno de los mejores abogados a ayudar a Ithiel, al menos ... no murieron - comento Leo, Des le dio un golpecito ante su imprudente comentario, a lo que el otro soltó un quejido,

- Leo! - regao— ni lo menciones, pude haber sido víctima de ese loco, gracias a ellos la pesadilla acabo.

La mano de Leo se enlazó con la de su pareja, dándole algo de fortaleza, contaba los días para poder seguir su camino, pero ahora estaría acompaado, no volvería a andar solo. Protegería a Des de todo y todos.

- Lo siento, tienes razón, gracias a esos dos estamos a salvo - se acercó lentamente a la nívea mejilla de Aeva y le dio un beso suave para calmarlo.

Un ao transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, Leo había salido del hospital después de casi tres meses en cuidados intensivos, el trabajo en la agencia lo que llevó a viajes arrepentidos, pero no iba solo, junto con Describió algunas zonas de Europa y del Mediterráneo, Vania se había encargado personalmente de los tours de Sudáfrica.

- Al parecer la fortuna le sonríe por fin a la chica Vega - sonrió la gerente a Leo, ambos estaban en la oficina de ella en Francia, Frannie estaba al tanto de la "amistad" de la heredera con la amiga de la infancia de su mejor agente.

- Ella no quería un matrimonio típico - comento con una sonrisa Leo, recordando la plática con la heredera en el avión, aunque con más dinero en sus bolsillos, aquel viaje se pensó tan lejano, el trago amargo de los últimos meses fue opacado.

- Cómo esta des? - Pregunto Frannie, mientras se alimentaba a su ave - Supe de la reapertura.

- El nuevo café es más grande que él anterior, Ithiel fue muy generoso con nosotros - exclamo Leo animado, recordando la cara de ambos al ver la cantidad que el rubio depositó en sus cuentas - Tal vez que lo hayan destruido no fue tan malo, Des pudo cambiar el nombre.

La "cafetería Ardent" había desaparecido, el nombre era significado de lo que había deseado en su pasado, aquel en que los acosadores lo asediaban constantemente, ahora el nombre contenía una palabra en honor a su asistente, "la cafetería Jolie *" abría sus puertas al público, quien aún admiraban al dueo del lugar, pero en un concepto más familiar, lo solteros disminuyeron. Eso y porque el chico de ojos ambarinos ostentaba en su mano una hermosa argolla matrimonial. Leo y Des se habían casado en uno de sus tantos viajes al extranjero.

- Supongo que debes estar feliz - confronta a Frannie, mirando como el moreno observando aquella alianza de oro con una sonrisa boba.

- Estoy más que feliz, me siento completo - dijo Leo con determinación -. Si me lo permite, tengo que ir a mi hogar, con mi esposo.

Frannie sonrió ante las palabras, no cabía la duda de la sonrisa de Splinder podría iluminar toda una habitación ante las palabras.

Por otro lado, el tiempo no pasaba en vano para Tomás, la noticia de que Ithiel estaba encarcelado, fue dada por el abogado que envió William, un mes fue el tiempo que estuvo hospitalizado, su destino era la cárcel, pero nunca conto con que Ithiel se inculparía del homicidio de Nicholas.

Después de saber el sacrificio de este, continuó fielmente el caso del juicio de Ithiel, incluso en recuperación intento por todos los medios verlo, hasta que después de pasado dos meses de su recuperación, lo registrado. Los policías los dejaron pasar después de una inspección exhaustiva, el cuarto gris con solo una mesa y una bombilla alumbrando. Frente a él estaba el rubio, en un traje naranja.

- Tomás ... - murmuro Ithiel, el cabello seguía igual de largo que siempre, los carceleros le afectados, estaba protegido dentro de la prisión gracias a su dinero.

- Por qué? - la voz sonaba quebrada, no entendía al hombre, primero le disparaba, lo besaba y ahora se inculpaba del crimen.

- Simple, tú no estarías protegido como yo, matar a un mafioso tan poderoso trae enemigos, menos que tengas el dinero que poseo - se burló Ithiel - El amor nos hace hacer locuras.

- No valía la pena, saldrás libre, puedes comprar el juicio - exclamó Tomás acercándose a él y tomando sus manos, sabía que los vigilaban, si podría escaparía con él.

- No están fáciles - susurro - La prensa quiere sealar culpables de esto.

- Yo debería estar sentado ahí ahí! - Tomás quería maldecir a la suerte de ambos. La mano de Ithiel se encuentra en su mejilla, y su boca acercarse a la suya, el suizo se corresponde con el gesto y el rostro de su contrario dándole un profundo beso.

- Que este aquí, a mi lado a pesar de que eres libre, es más que suficiente Tomás - murmuro, un guardia vino por Tomás, la visita había terminado.

El día en que se dictaría sentencia llegó, un ao de aquella odisea a pesar del tiempo, el caso seguía siendo público, la pena por homicidio era de veinticinco aos, de los cuales Ithiel había estado ya casi uno en prevención. Este confiaba que las cosas salieran a su favor, William había depositado dinero en las cuentas de las personas corregidas, solo faltaba la palabra del jurado y el juez.

—Seor Ethaniel, el jurado dio su resolución ... - Todos los presentes en aquella sala guardaron silencio, el rostro de Tomás estaba compungido, observando como el abogado de Ithiel le dijo unas palabras a este, esperaba con ansias que el dinero podría dejar libre al rubio

Una vez que el veredicto salió de boca del juez, los murmullos y los reclamos de la gente en la sala opacaron la exclamación que soltó el rubio y el suizo.

Des preparaba una cena especial, hace cuatro aos fue cuando detectó cocinar en su departamento para recibir a Leo y hoy, era de nuevo su aniversario; observo con una sonrisa el anillo de matrimonio que siempre presumía con orgullo, recordando cuando el moreno lo había llevado a Italia a lo que acompaara por sus tours, cada que él moreno viajaba por Europa, Aeva se disponía a acompaarlo, con la construcción de la nueva cafetería esta no era prioridad por el momento, sino aquel hombre de ojos oliva.

- Des - susurro Splinder llamando a la atención de Aeva, quien observaba extasiado la Torre de Pisa, aquel era el segundo viaje que realizaba después de la recuperación del moreno, había estado como un turista más y adoraba como su pareja disfrutaba su trabajo a Las personas en distintos lugares, en aquel momento el restaurante toma un descanso y ambos compartían un pequeo momento de intimidad en la Plaza de Doumo en Toscana.

- Leo, este lugar es maravilloso - murmuro Des, acercándose un poco a Leo quien lucía nervioso y sonrojado, asumió que era por el clima frio de la Toscana aquel rubor en sus mejillas, pero cuando el hombre se inclinó ante él frente a las miradas de la muchedumbre casi entra en combustión, Splinder puso ante él un bello anillo de compromiso de oro blanco con una piedra ámbar y una pequea gema verde a un lado.

- Des ... hace un ao casi te pierdo, estuvimos ambos entre la vida y la muerte, con el paso de este tiempo me di cuenta de que el amor que siento por ti, se ha hecho más fuerte, ni tus pretendientes, ni las angustias que pasamos en este ao, mermaron este sentimiento - Leo tartamudeaba ante aquel discurso, Aeva se cubría la boca ante la emoción— Quieres ser mi esposo?

- Sí! - exclamo tirándose encima de él, mientras lo besaba, las personas aplauden a su alrededor. La ceremonia fue sencilla pero emotiva, ahora eran pareja oficialmente por todo lo alto.

La cena era servida en la mesa, las velas adornaban el lugar mientras Des esperaba que su esposo llegara, observa la fotografía de la boda, ambos con trayectoria blanca y una sonrisa en el rostro, Lourdes sonreía al lado de su novio, incluso Vania, William y Madd estaban presentes.

El móvil en su bolsillo comenzó a sonar, temiendo que algo malo había ocurrido Descontesto la llamada, aquella voz casi hace que tirara la cena en el suelo, Leo llegaba en ese momento, observando el rostro apenado de su esposo.

- Tomás ... - ante esas palabras Splinder casi toma el teléfono enojado, como se atrevia aquel sujeto a seguir llamando a su pareja, pero la mano de Aeva lo tranquilizo y le pedimos que guarde silencio - Gracias por tu solicitud Cómo esta Ithiel ?

- La ley no lo libero del todo, aun teniendo que estar dos aos en libertad condicionada, por lo que no podrá salir de su hogar a menos que sufra algún accidente - Ithiel estaba sentado en su mansión, al menos la libertad condicionada seria en su hogar, no le agradaba que su novio hablara con Des, pero al menos se había enterado por William del matrimonio de él con Leo.

Leo le quito el teléfono a Des, ante la mirada acusadora de este.

- Tomás, más te vale conformarte con tu novio, que ya estoy sano, recuerda que tenemos cuentas pendientes tú y yo - le reclamó, la risa del suizo lo puso furioso.

No te preocupes Leo ... tengo lo que necesito acá. Cuida mucho a Des - Tomás colgó el teléfono antes de escuchar los juramentos de aquel chico, Ithiel lo miraba con reproche, él se acercó a darle un abrazo y un beso en el frente, su pareja era como un nio berrinchudo y eso le fascinaba.

En parís Des le daba un beso a su esposo, quien tenía un gesto furioso adorable.

- Vamos Leo, recuerda que hoy hay doble cena - le dijo pícaramente Aeva, el rostro de Splinder se tornó rojizo, y dándole un beso apasionado, abrazo a su esposo.

A veces las "desventuras" que trae la vida logra que se aprecien los pequeos momentos felices, eso era algo que nuestros protagonistas no olvidaría, porque su tiempo era efímero, pero el amor que se ... era eterno.